martes, 9 de enero de 2018

La depresión me va a matar.

Despierto. Otro día más.
Abro los ojos y me quedo en la cama por tres horas más. No es que no quiera salir de ella, es que no sé como salir de ella.
Me olvido de comer así que me vuelvo a dormir, nunca tengo apetito ni ganas de hacer nada. Dejé todas mis aficiones. Ahora solo lloro y me corto.
Me vuelvo a despertar e intento comer un poco. Me voy de nuevo a la cama y cierro la puerta. Intento entretenerme con algo pero no consigo concentrarme y todo me acaba aburriendo. Si empiezo algo nunca lo acabaré. Espero terminar solo una cosa: mi vida.

Y pasan las horas y siempre es lo mismo. Llega la noche y sigo sin tener hambre. El momento de la ducha es horrible.
No puedo dormir. Nunca duermo más de 3 horas seguidas, siempre me despierto en mitad de la noche.
Me siento muy inútil. Solo sirvo para llorar.
Tengo envidia de la gente que es feliz.
Creo que dejé a mis amigos por esto. O quizá me abandonaron a mí.
Creo que odio que me digan si quiero salir, no me gusta salir y estoy bien en mi cama. Aunque ya no es que me guste o no, es que no tengo fuerza para nada.
Cada día me odio más. Cada día me siento más cansada. Nada me hace feliz ya.
Siento que estoy perdiendo el tiempo y no tengo ganas de arreglarlo, ni de las gilipolleces de 'lucha, eres fuerte'. ¿Qué más da ser fuerte o débil si siempre tengo el suicidio en mi cabeza?
Me da igual estar diagnosticada de trastornos mentales estúpidos, no necesito ayuda de nadie porque tengo claro que me suicidaré porque esta mierda... me consume.
Necesito un abrazo de esos de verdad. Nadie me dio uno nunca.