domingo, 29 de abril de 2018

Me llevó a su habitación y después me jodió la vida.

Yo dije que no y empezó a besarme y a partir de ahí nunca he sido capaz de dar detalles.

Yo estaba en el suelo llorando porque me odiaba y no podía. Y yo era la culpable de su enfado. Y de todo.

Me cuesta recordar todo porque me duele y no lo superaré nunca.

Sé que algo tan normal como es eso me va a costar. Sé que la próxima persona me verá llorar y no me sabrá tranquilizar.

Incluso cuando estoy sola en mi cama, intentando imaginar, todo lo he tenido que parar.

Mi cama se convierte en el mar de las lágrimas de Mía.
En la ansiedad, en la rabia y en la impotencia

Has sido el primero pero para mí no. Solo has sido otra escoria que ha pasado por mi vida a lo largo de esta.

Rota estoy y rota estaba; y así me viste te aprovechaste. ¿Me delataban las muñecas? Me daba igual.

Yo sentía que alguien me quería de verdad y solo fui un objeto de usar y tirar. La vulnerable...

Mi piel aún está quemada de arriba a abajo y no es solo una metáfora.

Me sentí humillada, sucia, asqueada y puta. Y así me sigo sintiendo. Soy la peor feminista del mundo.

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