domingo, 25 de febrero de 2018

R.

Vienes, te veo. Estás congelado, veo hielo y luego te destruyes, me destruyes.
Cállate pero tu silencio me molesta. Tú me molestas ahora sí, ahora no. Me siento como de cristal. Si no lo hago, me odias así que lo haré. No tendré ganas pero para no pasar miedo lo haré. Todo.
Ya te he dado suficientes señales y sigues sin entenderlo. Si te soy sincera me odiarás. O quizás te haga daño. Como siempre, ¿no?
Ya sabes que siempre soy yo esa culpable de lo que tú provocas... Pero mejor me callo, que sí, que soy yo.
Te juro que no aguanto más atada. Tengo ganas de vivir pero no puedo. A veces sí, a veces no, ya sabes que nunca me decido. Que todo lo acabo dejando.
Ya no tengo a nadie.
Todos... te acaban abandonando.
Ya no sé ni qué siento, ni cómo debo sentirme, ni que tengo que hacer.
Antes sí éramos.
Hasta pensabas que te evitaba...
Dices que no es lo que yo te digo, pero sé que es un sí y que dices no para no hacerme daño, pero me das igual. O no. No lo sé.
¿La indecisa? Sí, otra vez.
Creo que te quiero... o quizá no.

No hay comentarios:

Publicar un comentario