viernes, 2 de marzo de 2018

Tres.

Estoy tirada.
Tirada en la nieve,
rodeada de muñecos inmóviles,
ninguno se mueve.

La nieve se va convirtiendo,
en una arena movediza
pero los muñecos siguen ahí,
inmóviles y ya no me sorprendo.

Muñecos que comienzan a moverse,
empiezan a andar pero parecen ciegos,
hacen como que no me ven,
él solo quiere alimentar su ego.

La arena me está consumiendo,
poco a poco,
no consigo gritar,
mi fuerza va careciendo.

Cierro los ojos,
y uno de sus golpes
hace que me vuelva a mi lugar seguro,
los brazos están rojos.

No me gusta que estén rojos
pero ya es inevitable.
¿Qué voy a hacer ya?
Si siempre me sentiré culpable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario